Soy Ingeniera Industrial de formación y tengo una Maestría en Comunicación y Marketing de Moda. Durante muchos años trabajé en el mundo corporativo, rodeada de números, procesos y estrategias.
Pero fue la maternidad la que transformó por completo mi forma de ver y vivir la vida.
Convertirme en mamá me llevó a reencontrarme con mi esencia, a soltar el control, a confiar en mi instinto y a descubrir un propósito mucho más profundo.
La maternidad me enseñó algo que cambió mi manera de entender la vida:
La felicidad no es un destino… es un camino.
Un camino en el que los hijos no solo iluminan, también nos confrontan con nuestras sombras. Y al hacerlo, nos invitan a mirar hacia adentro, a sanar, a crecer y a redescubrir quiénes somos en esencia.
Cuando logramos reconectar con ella, empezamos a sentir plenitud.
El parto, la lactancia, el colecho y cada etapa de la crianza me han enseñado algo fundamental:
Los hijos no necesitan madres ni padres perfectos. Necesitan madres y padres presentes, dispuestos a crecer, sanar y transformarse junto a ellos.
Hoy acompaño a madres y padres que desean vivir su maternidad y su paternidad de manera más consciente, amorosa y conectada con ellos mismos y con sus hijos.
Mi trabajo se centra en la construcción, el cuidado y el fortalecimiento del Vínculo Esencial, porque es en ese vínculo donde un ser humano descubre quién es y comienza a definir la forma en que se mirará a sí mismo y se relacionará con el mundo.
Para ello, combino la mirada analítica y estructurada que me dieron mis estudios y experiencia profesional, con mi formación en el Máster Profesional en Crianza Consciente del Instituto Yvonne Laborda y mi propio camino personal como madre.
Así nacen los recursos y espacios de acompañamiento que comparto aquí, buscando siempre el equilibrio:
• entre la razón y la emoción
• entre el sentir, el ser, el saber y el hacer
• entre lo práctico y lo simple, pero también lo profundo y transformador
Creo profundamente que, si transformamos nuestra forma de criar y empezamos a maternar desde el amor, el instinto, la ciencia y la conciencia, no solo transformamos el presente y futuro de nuestros hijos:
También estaremos transformando el mundo.
Un niño. Un vínculo. Una familia a la vez.
Sin miedo. Sin gritos. Sin culpa.
Creo que los hijos no necesitan madres ni padres perfectos, sino madres y padres presentes.
Creo que el Vínculo Esencial es un espacio sagrado donde un niño descubre quién es, reconoce su valor y comienza a relacionarse con el mundo.
Creo que criar con conciencia implica mirarnos hacia adentro, sanar nuestra historia y atrevernos a hacerlo diferente.
Y creo profundamente que, cuando transformamos nuestra forma de criar, transformamos el mundo.
Para mí, maternar y criar con conciencia no va de aplicar técnicas perfectas ni de seguir reglas rígidas.
Se trata de construir un vínculo sano, seguro y amoroso que le permita a los niños descubrir quiénes son, desplegar su ser esencial y crecer en libertad.
Es un estilo de vida que puede elegirse.
Ser Mamá es el título más importante de mi vida. Es un trabajo 24/7, sin remuneración, sin derecho a vacaciones, ni días de descanso por enfermedad… pero también es el trabajo más profundo, transformador y valioso que he tenido.
He tenido el privilegio de dedicarme a mi hija en cuerpo y alma, acompañándola en su crecimiento y desarrollo.
Ella es mi gran Maestra… y también mi conciencia.
No todos los días son fáciles, pero todos tienen un profundo sentido.
Me gusta observar, escuchar y aprender de los niños. Y sigo aprendiendo cada día de este camino que es maternar con conciencia.